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Carencias en educación ambiental, Oviedo |
Los talleres de 'La noche es tuya'Ofrecen sobre todo cursos de reciclaje como, por ejemplo, la construcción de instrumentos musicales con residuos inorgánicos.
«La noche del viernes y del sábado se refuerzan los efectivos para
dejar las calles en perfecto estado por la mañana», explica el concejal
de Limpieza, Benjamín Rodríguez Cabañas, quien asegura que el
consistorio hace diariamente «un esfuerzo» para paliar los efectos de
estas concentraciones. El excesivo celo en la limpieza no evita, para
algunos, el verdadero problema: Las carencias en educación
medioambiental y propuestas de ocio alternativo.
En materia medioambiental, los talleres de 'La noche es tuya' -la
alternativa de ocio juvenil municipal- ofrecen sobre todo cursos de
reciclaje como, por ejemplo, la construcción de instrumentos musicales
con residuos inorgánicos. Escasea la formación sobre buenas prácticas
sociales y, cuando se organizan, llenar las plazas es un reto. «Cuesta
mucho cubrir la oferta aunque son talleres gratuitos», explica Enrique
Curiel, técnico de Gaia, una centro educativo enfocado al medio
ambiente que gestiona parte de la oferta de 'La Noche es Tuya'. «Todo
lo relacionado con el tema asociativo está de capa caída», critica.
Por otro lado, se da la paradoja de que gran parte de la iniciativa
privada está dirigida a los más pequeños, dejando la franja de edad
entre 15 y 20 años más desamparada. Gaia ofrece cursos sobre recursos
naturales, agricultura o reciclaje a colegios, «pero a penas tenemos
peticiones de institutos», señala Curiel.
Para los más pequeños
Lo mismo sucede en el Centro Asturiano de Educación
Medioambiental (CEAM) de La Regueras donde están diseñando un programa
educativo para mayores de 16 años sobre ocio alternativo y naturaleza,
pero, hasta ahora, casi todo lo que hacían se dirigía a alumnos de
primaria. «Comparada con otras comunidades, Asturias está bastante
retrasada en educación medioambiental», asegura Miguel Estrada,
director técnico del centro.
Estos educadores intentan inculcar en los chavales la necesidad de
respetar ciertas normas sociales sin renunciar al ocio. Sobre el
'botellón' se trabajan cuestiones «sobre contaminación, el efecto del
hombre en la naturaleza y consumo responsable». En los últimos cinco
años han notado un cambio positivo. Los chavales han asumido elementos
«como el reciclaje y la separación de la basura, pero están muy verdes
en alimentación y en agricultura», matiza Curiel. La realidad es que
mientras el Palacio de los Niños acoge una exposición sobre reciclaje
con miles de visitas, en sus alrededores se recogen cada semana 400
kilos de basura generada por el 'botellón'.
Fuente: http://www.elcomerciodigital.com
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